Annabel, de Inglaterra, realiza prácticas en Catas Divertidas como parte de un proyecto formativo. Interesada en la cultura del vino español, entrevista al fundador, Dieter, sobre su trayectoria, el proyecto y su pasión por el vino.
Por el factor sorpresa (vermú picante, cava Blanc de Noirs, vino submarino, techno tinto, vino de hielo español…) y porque no buscamos vender vino. Apostamos por una cata cercana y sin estrés, donde nadie necesite títulos ni experiencia previa para disfrutar.
Al cava ancestral o al Pet-Nat, por su frescor y sus aromas muy frutales y florales.
Louis Claude Desvignes – Morgon Corcelette 2019, Beaujolais. Una explosión de frutas rojas en nariz y boca.
La recuperación de variedades minoritarias en los viñedos de Arribes del Duero. Me fascina que descubran muchas variedades poco conocidas, como Puesta en Cruz, Mandón, Gajo Arroba, Tinto Jeromo o Bruñal.
Begoña Jovellar Tempranillo 2022, Ribera del Duero. Un tinto muy recomendable.
Con un vino blanco turbio, aún en pleno proceso de fermentación, acompañado de una tarta de cebolla, o con una Trockenbeerenauslese (TBA) elaborada con uva botrificada, para disfrutar sola.
La diversidad y los contrastes.
Sin duda, en el restaurante Boragó, Santiago de Chile. Un maridaje fascinante con vino, sidra y cerveza.
En una cata ciega me dieron treinta intentos para adivinar la variedad de un supuesto vino blanco. Fallé estrepitosamente: no era vino, ¡era hidromiel!
Hay muchos genios de la enología en España. El riesgo es que, al convertirse en “estrellas” y, al igual que muchos de los chefs más relevantes luego se pierden en múltiples proyectos y pierden conexión con sus raíces.
Apostaría por mayor transparencia y simplificación:
- Indicar claramente en la etiqueta si un vino se ha elaborado con virutas de madera en lugar de crianza en barrica.
- Clarificar términos confusos: ecológico, orgánico, natural, biodinámico, sostenible, vegano, sin sulfitos añadidos.
- Simplificar el sistema de denominaciones (DOP, IGP, Vino de Pago, etc.)y reducir drásticamente su número para hacerlo más accesible y menos abrumador.
La cerveza se vende como si cada sorbo fuera el tráiler de una superproducción: rostros conocidos, estética de videoclip y fiestas que podrían retransmitirse en directo desde Ibiza o una azotea en Nueva York. Todo es ritmo, luces y amigos perfectos que no madrugan jamás.
El vino, en cambio, parece empeñado en hablarnos de tradición centenaria, bisabuelos visionarios y una colección de medallas en certámenes de poca monta. Hay que cambiar esa narrativa para atraer a los jóvenes.
Para mí, sin duda, comer en el restaurante Lera en Castroverde de Campos (Zamora) ha sido una experiencia única. Una cocina de caza llevada a la excelencia.
Como bebida recomendaría Sentía. Una auténtica revolución. Una mezcla de botánicos que te pone alegre, pero sin resaca ni efectos secundarios indeseados.
Y como país para visitar: Namibia. El desierto de Sossusvlei, los himba, los herero, los bushmen con su lenguaje de clicks, los safaris… una mezcla única.




