En mi Cata & Aprende con vinos españoles incluí un vino blanco de la variedad Gewürztraminer. Y no, no fue para complicar a nadie con la pronunciación (aunque reconozco que no es fácil). El nombre viene del alemán y es una palabra compuesta: “Gewürz” significa “especia” y “Traminer” hace referencia a una antigua variedad de uva cultivada en Tramin, un pueblo del Tirol del Sur (hoy en Italia, cerca de la frontera con Austria). Así que, traducido libremente: Traminer especiado. Interesante, ¿no?
En muchas catas me preguntan si hay otras uvas con un perfil tan aromático y expresivo. Suelo mencionar tres:
- Moscatel/Muscat/Moscato, más ligera y frutal.
- Viognier, con cierta elegancia, aunque menos especiada.
- Torrontés, que tiende a ser más seca y con mayor acidez.
He probado Gewürztraminer de varias regiones: Alsacia, Alemania, Italia y Austria. Y aunque soy alemán, debo admitir que tengo debilidad por los “Gewürztraminer” de Alsacia y el Alto Adige. En esas zonas, esta variedad tiene un verdadero estatus de estrella, y los productores invierten mucho en el viñedo, la selección de uvas y técnicas de vinificación muy cuidadas. En Alemania, en cambio, no ha tenido tanta popularidad, lo que hace que la calidad sea menos constante. Suelen ser vinos más ligeros, con algo de dulzor residual, y menos intensidad y profundidad tanto en nariz como en boca.
Eso sí, todavía tengo pendiente probar los Gewürztraminer del Nuevo Mundo: Estados Unidos, Canadá, Argentina, Chile, Nueva Zelanda y Australia.
Esta semana organicé una cata con 7 Gewürztraminer españoles, y fue toda una experiencia. Ya en ocasiones anteriores había notado que, comparados con sus vecinos del norte, los españoles son más ligeros, secos, sencillos y con menos complejidad aromática. Pero eso también los hace muy accesibles y fáciles de beber. Un estilo más directo… y sí, muy disfrutable (¡ojo, que entran solos!).
Aunque no es una variedad muy común en España, sí se cultiva con buenos resultados en zonas concretas con climas más frescos o de altitud. Las tres regiones donde más se está trabajando esta uva son:
- Somontano (Aragón).
- Penedès (Cataluña).
- Algunas zonas de Castilla y León.
El Gewürztraminer es fácil de reconocer. Solo con acercar la copa, sus aromas intensos ya te dan una pista clara. En lo floral: rosa y flor de azahar. En fruta: lichi (sí, esa fruta exótica tan aromática), melocotón, piña, cítricos, maracuyá, mango… Y como su nombre indica, también aparecen notas especiadas: jengibre, canela y clavo.
Ahora bien, no te preocupes si no identificas todos estos matices a la primera. Lo importante es que el vino te parezca interesante y te invite a seguir explorando.
Y antes de terminar, un apunte personal: me encanta la cocina asiática y norteafricana, y el Gewürztraminer marida a la perfección con platos como un curry, unos rollitos vietnamitas o un cuscús con cordero. Una combinación que nunca falla.
Para cerrar, os dejo una foto de los Gewürztraminer españoles que catamos:






